El fuego

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Ahora solamente el helicóptero del ejército vuela varias veces entre la ciudad y la sierra haciendo tareas de vigilancia, lo peor del incendio ya pasó.

¿Cuánto tiempo estuvo ardiendo la sierra? No se, mas de una semana.
Empezó como una columna de humo allá arriba, por la noche era una llama insignificante. Algunos días después parecía una guirnalda china de las que compramos para adornar los árboles de Navidad, una serie de luces que parecían decorativas en la cima, allá donde nadie va. La gente lo miraba y lo veía tan alto y tan lejos que no le prestaba importancia. Todos seguían con la vida cotidiana. Después las cosas cambiaron de tono.

¿Cómo empezó todo? No lo se. Distintas versiones salen de la boca de la gente y de las hojas de los diarios. Que un acampante dejó una fogata mal apagada, que un campesino inició una quema para librarse del monte, que un piromaníaco estuvo por ahí. Nada pudo comprobarse. Allá arriba pueden pasar muchas cosas y nadie podría enterarse. Es la sierra, donde todo es quietud y soledad.

El viento no perdona. Un par de días después de aparecer la primera mancha de humo en el cielo el viento comenzó a soplar. Primero una brisa fresca, como aquí es costumbre; pero algunos días después el viento se desató con mayor fuerza, y luego se convirtió en ráfagas fuertes y mas tarde en empuje brutal.

El fuego en las sierras se hizo incendio forestal y arrasó con todo a su paso. El fuego se dividió en varios frentes y los bomberos hacían lo mejor que podían. Llegaron los aviones hidrantes que pasaban durante las horas de sol y cuando el viento se los permitía para descargar una lluvia artificial que hacía poco ante la rapidez del fuego. El pedido de colaboración para ayudar a los bomberos a través de las redes sociales era permanente: agua envasada, frutas, medicamentos para curar quemaduras y otras cosas.  Cuando el viento cesó, en fuego fue dominado.

El daño queda para ser reparado por la naturaleza con el paso del tiempo, esto se mide por años de recuperación de la flora y la fauna. Una ofensa terrible al medio-ambiente.

Todavía no llega la temporada de lluvias. Espero que llegue pronto.

Las fotos siguientes corrieron por las redes sociales y el crédito va para quienes corresponda.

 

Mano a mano

El golpe de la mano se escuchó breve, sordo y definitivo. Cuando sentí en mi mano el dolor, como varias avispas picando juntas, pensé: -Este dolor no es un golpe habitual. Rápido puse la mano en agua fría y después tomé un analgésico, todo parecía seguir en la normalidad. De todos modos al día siguiente fui a trabajar. Después de un rato, mi mano derecha, había aumentado de tamaño y no respondía a las órdenes que el cerebro le enviaba.

Después al médico, desde allí a la máquina de rayos X  y todo quedó definido: era una fractura. Luego la anestesia, las manos del médico poniendo los trozos de hueso en el sitio que corresponde. Después las vendas y el yeso. Ahora tengo mi súper mano derecha cubierta por un guante verde oscuro. La primera noche con mi mano encerrada en el molde de yeso, durante un instante sentí una fuerte sensación de claustrofobia, lo que jamás antes había conocido. Surgió un impulso de romper el yeso y liberar mi mano, lo que casi hago; pero la parte lógica de mi pensamiento decía: ¡No!.  Respiré hondo, caminé un rato. Luego retornó la calma y todo se ordenó.  Al día siguiente el médico hizo una pequeña ventana que permite ver las yemas de mis dedos anular y meñique; parece que fue una solución. El nuevo zurdo, que soy yo, va ahora por las calles y algunos preguntan: ¿Qué pasó?. Otros miran con desconfianza mi gran mano enfundada en el guante verde. También algunos miran con algo de lástima. Mi hija quiere firmar mi yeso, como es la costumbre aquí, escribir una frase de cariño o ánimo, también podría escribir alguna broma; no sé que es lo que salga de la cabeza de ella en aquel momento. Ella también pretende hacer un dibujo con las onomatopeyas de Batman como: Pow! , Kapow! o algo así. Por ahora he podido evitar con algunos argumentos que mi yeso de gran mano quede bajo el dominio de los lapiceros de colores de ella. No sé cuanto tiempo más resistirá mi castillo al asedio de la tinta.

Por otra parte, estoy en el aprendizaje de usar mi mano izquierda. La que siempre era actriz de reparto se convirtió en estrella del espectáculo. Nunca imaginé la numerosa serie de obstáculos que un novato zurdo debe sortear. Abrochar botones de camisa, ajustar cinturón, atar cordones de zapatos, sacar billetes de la billetera, manejar cepillo de dientes, usar teclas de control remoto, acertar movimientos de pantalla táctil, peinar, usar cubiertos en la mesa y un sinnúmero de actividades que ahora triplicaron el tiempo necesario para hacerlas. Otras actividades están definitivamente fuera de mi alcance ahora: escribir, usar tijeras, utilizar el cuchillo, firmar, etc. También está la pena por resultar una carga incómoda para mi familia, de quienes tengo cuidados y protección. De todos modos trato de hacer todo lo que está a mi alcance y no sobrecargar a los demás.

Aquellos libros de autores japoneses que leí han influido en mí. Ellos dicen acerca de la energía que transmiten las cosas sobre nosotros y la energía que nosotros transmitimos sobre las cosas. Digo en secreto, cuando nadie me ve, palabras cariñosas a mi mano herida, le pido perdón por no haberla cuidado, le digo chistes y palabras de ánimo y buenos deseos. Seguramente ella recibirá esta energía positiva y sanará pronto. Mientras tanto, leo un poco más, rezo un poco más, veo un poco más de televisión, medito sobre la paciencia, les hablo un poco más a mis perros, leo los blogs y escribo un poco más, teclado de por medio, solo con mi mano izquierda.

 

Oído y radio

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Algo así, como esta imagen era la radio de mi abuelo. Un cable grueso para darle electricidad y la madera siempre lustrada. Una perilla para encendido y volumen, otra para sintonizar y la tercera, la más extraña, para cambio de onda: onda larga, onda media y onda corta.

Una de las imágenes más frescas que mantengo de mi infancia es la de mi abuelo escuchando radio. Como el niño aprende lo que ve hacer, yo también me hice oyente de radio. Aunque la computadora, el televisor y el teléfono celular ingresaron con tanta fuerza en el espacio de las comunicaciones, la radio tiene para mí aquel encanto de una compañera que no absorbe toda la atención. De tal modo que oyendo radio puedo viajar, dibujar, ordenar la casa, salir a pedalear en bicicleta, en fin, puedo hacer casi todo mientras que  la radio acompaña discretamente. En mi teléfono celular tengo marcadas las estaciones de radios de mi preferencia, disponible según lo que desee oír.

La radio del abuelo tenía siempre un tono grave y yo ponía mis manos sobre el parche de tela dorada que cubría el parlante para sentir la vibración que producían los sonidos. Una de las oportunidades que mi curiosidad se elevaba a una mayor potencia era cuando el abuelo retiraba la radio del lugar habitual, la colocaba sobre la mesa y con un plumero liviano sacudía el polvo que había sobre las válvulas de vidrio que se encendían con una luz anaranjada cuando la radio se ponía a funcionar. Por supuesto la frase obligada era: No toques, no toques nada.

Como siempre me gustó la geografía, mis lecturas del atlas geográfico y mis láminas con banderas eran respaldadas por la audición de radio. Cuando llegaba la noche la perilla más extraña cambiaba a onda corta; entonces se creaba la maravilla de los idiomas desconocidos. Sonidos de voces, supongo,  en japonés, chino, inglés, francés y no sé que otras lenguas salían de esa radio. Mayor placer cuando esas estaciones transmitían en idioma español para oyentes internacionales, ahí se presentaban, según quedaron grabadas en mis oídos y mi memoria: “Radio La Habana, Cuba. Territorio libre en América”, “Radio Nederland, Holanda”, “Radio Moscú Internacional”, “La BBC de Londres”, “Radio Vaticana”, “La Voz de los Estados Unidos de América”, y algunas que tal vez olvidé. Moviendo la perilla para sintonizar de un extremo al otro del dial encontraba distintas emisoras que hablaban en español durante algún tiempo y luego decían cambiar a otra frecuencia y las perdía. Recuerdo también haber escuchado algunas veces esas transmisiones de números sin sentido que me aburrían y después pasaba a otra cosa. Creo que eran las misteriosas radios de repetición numérica.

Durante el día las radio que escuchaba eran las locales: Radio Colón, Radio Sarmiento, y mi favorita Radio Nacional. También: Radio de Cuyo y Radio Nihuil. Muchos años después llegaron las radios en frecuencia modulada FM, que el receptor del abuelo no podía sintonizar. Las radios de FM con mejor calidad de sonido llegaron durante mi adolescencia y entonces escuchaba por las noches mientras realizaba los dibujos de planos para presentar en la escuela secundaria. Recuerdo que una de esas noches, mientras dibujaba planos con tinta negra de las lapiceras Rotring, escuché a las 2 de la madrugada aquella noticia histórica: las tropas argentinas habían desembarcado en las Islas Malvinas.

Radios siempre tuve cerca de mis manos. Mi padre, a quien todos llamaban Gringo, durante muchos años trabajó en electrónica y reparó radios, por supuesto yo anduve entre sus cosas y recuerdo los condensadores, transistores, resistencias, diodos y otros repuestos. Después las radios de bolsillo fueron la gran novedad y eran llevadas a las canchas de fútbol para escuchar las transmisiones de los partidos. También eran llevadas a los lugares de trabajo rural para oír mientras los trabajadores podaban parras, cosechaban aceitunas o sembraban cebollas. La radio siempre una compañera fiel y discreta. Fue la época del transistor y las radios portátiles. Ahora parece tan lejano aquel tiempo, la tecnología corrió muy veloz en los últimos años.

Uno, dos, tres. Probando, probando. ¿Me escuchas?

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Adiós a la flor de lis

Tardé mucho en hacer este post. Esto ocurrió el año pasado, 2.015. El post fue pensado, escrito, corregido, revisado, leído varias veces, mejorado, y finalmente aquí está. El post de la flor de lis.

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Esta foto salió bastante extraña. Un poco diluido los colores. Las formas imprecisas. Una imagen nubosa.
Es la última foto de la insignia de promesa scout de mi uniforme.
Los scouts tenemos apego a diversas tradiciones y en nuestra  mística las señales y los signos son importantes, tal vez esta imagen salió así por algún motivo. Parece una imagen vieja o vista por ojos llorosos. Quizá todo eso sea cierto,  y también sea una señal.

He pasado los sábados de los últimos once años dirigiendo el grupo scout en diversos cargos, según fuera necesario. La incidencia del escultismo en mi vida personal y familiar es enorme.  En el lenguaje hogareño hablar de “el grupo” era constante. Organizar actividades, planear caminatas, confeccionar los cronogramas de los campamentos, las reuniones con los padres y tantas otras cosas hechas para mantener activo y sano el grupo scout eran parte de la rutina.  Hacer todo esto ha traído mucha felicidad a mi vida y el grupo se convirtió en una extensión de la vida familiar; y a la vez, la familia fue bendecida por las actividades del grupo y  por los amigos que cosechamos durante esos años.

El amor que despierta el Movimiento Scout.  El cariño al uniforme.  La fraternidad que nace alrededor del fuego de un campamento. El cansancio propio y de los compañeros durante una caminata. Compartir el abrigo, el alimento y el agua. Pasar el turno de guardia bajo las estrellas cuidando al grupo que duerme. Las oraciones rezadas todos unidos a una sola voz. La sana diversión en los juegos grupales. Todas esas innumerables situaciones que los scouts compartimos se adhieren a nuestra vida con tanta fuerza.  Es necesario vivir estas experiencias para comprenderlas; pues me resulta imposible expresarlo con palabras.

Sin embargo, aunque no lo esperaba, llegó el tiempo del retiro.

Una vez leí un artículo que decía: El buen dirigente scout sabe cuando llega el momento del retiro. Es verdad, algo en lo interior de nuestro corazón nos dice o nos da la señal que la hora ha llegado. Y de una manera increíble se cumplen las palabras que el viejo Baden Powell dijo: -” Dejo el Movimiento en las manos de los jóvenes, de los fuertes y de los decididos.” Así fue.

Mi uniforme quedó plegado y guardado. Mis insignias y mi pañuelo también. Me resultó difícil dar por cerrada esta etapa; pero el tiempo es sabio y lleva todo al lugar que corresponde.  Quedan en mi memoria y en mi corazón guardados los recuerdos de los sábados de los últimos once años. Siempre listo. Dios – Patria – Familia.

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Los scouts en 2005

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Los scouts en 2015

 

¡Bingo!

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Debo decir que nunca antes estuve en un bingo.  La clase de mi hija organizaba este bingo donde asistieron las familias. Voy con mi esposa; pero no conocíamos el lugar donde se realizaría.  El modo más rápido para llegar a un lugar desconocido es un taxi y así lo hicimos.  Llegamos y nos asignan un par de lugares en una mesa redonda junto a otros jugadores a quienes saludamos. Aquí están las amigas de nuestra hija y miembros del grupo scout.  Compramos algunos cartones extra para participar del juego.  La tarde estaba muy fría después de algunos días de lluvia. Estamos ubicados cerca de una gran ventana por donde veo los árboles sin hojas y el suelo mojado. El tiempo pasa y todo llama mi atención, no conozco estas ceremonias que se hacen aquí, es mi primer bingo. La gente revisa sus cartones con números. Busca los lápices.  Compra números para sorteos extra.   Veo algunas caras conocidas y otras no. Los estudiantes pasan ofreciendo bizcochos, palomitas de maíz, gaseosas y otras cosas para comer. Elegimos alfajores y  trozos de torta muy rica. Soy de temperamento algo ansioso y espero que alguien diga algo así como: “Damas y caballeros el bingo de hoy empieza”; pero nada. La gente continúa entrando al salón y alterno el tiempo conversando con mi esposa, con los otros miembros de la mesa y revisando mi celular. ¡Cómo pasa lento el tiempo!  Al fin me entrego y dejo de mirar el reloj. Disfruto de ver las caras alegres de la gente, escuchar la música y me distiendo, todo así es mejor.
Por fin, y cuando no espero se anuncia el comienzo del sorteo.
Y el camino de números empieza a moverse. Yo controlo mis cartones revisando por columnas, una tras otra. Se van llenando con marcas los números de mis cartones, eso es bueno. Tengo una sensación favorable, una corazonada que hay algo para mí hoy aquí.
Alguien dice: ¡Bingo! – buena noticia para él,  mala suerte para mi. El primer premio ya tiene dueño y no soy yo.
Los números siguen cayendo, aunque ya mi entusiasmo ha disminuido bastante.
Un rato después uno de mis cartones se completa, quedo sorprendido. Mi esposa me dice: – ¡Es el tuyo! ¡Grita bingo! ¡Decilo!- Yo no salgo del asombro, me pongo de pie y digo : – ¡Bingo, aquí! ¡Bingo! ¡Aquí!.   Mientras camino hacia la entrega del premio escucho aplausos, voces de alegría y otras de desilusión. Yo río y no lo puedo creer.
Los jóvenes que  organizan controlan que mis números sean correctos y recibo el premio: un sillón inflable (puff), dos almohadas y un cobertor de invierno para una cama. Regreso a mi sitio con la ayuda de dos chicas para llevar los premios, no puedo yo solo con todos. Mientras regreso veo los rostros con expresiones de la gente.  Yo camino con aire ganador y sonrío. Suerte de principiante, tal vez.
Fue una tarde de domingo divertida, ahora debemos regresar. Otra vez las calles mojadas. En casa nos espera el calor de hogar.

 

 

 

 

Blog y red social. Diferentes caminos.

¡Wow!  La tecnología avanza con pasos acelerados y ofrece con tanta frecuencia nuevas posibilidades de comunicación. Con mucha rapidez la gente adquiere habilidad para hacer uso de los nuevos medios, las redes sociales son un ejemplo de esto. La inmediatez con la que se publica lo que cada usuario desea es asombrosa. La red social siempre preguntando : ¿Qué estás pensando?… invita a escribir algo, cualquier cosa, lo que sea: el estado de ánimo, un hecho ocurrido recientemente, protestar por un disgusto, mostrar la foto de ese momento. Todo a la velocidad del instante; y lo que pasó hace una semana es viejo y ya no es  importante, o  nadie deslizará el dedo para dar vuelta la hoja hacia atrás. A esto se agrega el resumen extra pequeño de los textos que acompaña a la imagen. De un vistazo y de una vez el usuario entiende el mensaje, responde con un “like” y pasa a otra cosa, sin mayor esfuerzo. Todo parece ideal, es la gran solución para estar siempre informado o comunicado. También yo ingresé a esta vorágine de información resumida e inmediata: tu amigo ha publicado…, tu amigo ha compartido…, tu amigo comentó… El entusiasmo también se apoderó de mi atención.
Pasó el tiempo y lo que parecía tan divertido y eficaz comenzó a  resultar algo insustancial, como morder burbujas en el aire; pero no estaba decidido a dejar de participar. El tiempo continuó pasando.
——————————

El tiempo de abandono.
¿Ha sentido Usted la tentación de abandonar su blog?
Yo si.
Alguna vez, después de mucho tiempo de no haber ingresado a este blog, regresé y percibí esa sensación de abandono y soledad.  El blog había quedado sin publicaciones desde hacía bastante tiempo y algunos comentarios sin leer me esperaban ahí. Los blogs que sigo habitualmente tenían numerosos artículos pendientes para la lectura. De alguna manera manifesté mi falta de interés en continuar el blog.  Mi amiga Dorothy me sugirió: –  Escribe, no dejes tu blog.-  Eso fue importante y recuperé el entusiasmo en esta página a la que había dedicado tanto tiempo y  había tomado bastante cariño.

El camino de regreso al blog
¿Por qué regresar al blog? ¿Qué encanto ejercen estos espacios virtuales?
Me respondí: Es que el blog es algo distinto a la red social. Es un camino diferente de comunicación. La estructura de las publicaciones son distintas, los temas abordados son también distintos y;  lo más importante, los lectores y escritores de blogs buscan algo que la red social no tiene, esto es la autenticidad. El espacio también es importante aquí. El usuario puede explayarse sobre un asunto y sabe que el lector también extenderá la atención un poco más que en la red social.
En el blog, el usuario escritor  comunica sobre lo que sabe, lo que le gusta, lo que desea mostrar.   En tanto que el lector disfruta de la variedad innumerable de asuntos publicados y  a través de la lectura frecuente llega a conocer a los escritores, el estilo, el sentido del humor, etc. Es además una forma de terapia y liberación, al mismo tiempo es un placer leer tantas publicaciones inteligentes y  divertidas.

Ahora estoy aquí. Feliz escribiendo y leyendo. Aprendiendo y pasándolo divertido. La red social está ahí también; pero sirve para otra cosa, no es lo mismo.
Hasta pronto.  Buena semana para todos.
Walter-

bolgs

25 de Mayo en colores celeste y blanco

El 25 de Mayo es una de nuestras fiestas nacionales y en la ciudad se realizó un desfile conmemorativo. Estuve allí y pude traer algunas fotografías para compartir con mis amigos.

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Los abanderados de las escuelas inician el desfile

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Mas abanderados de escuelas. Bandera nacional y bandera provincial

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Estudiantes de escuelas secundarias

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Los veteranos de guerra de Islas Malvinas

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Veteranos de guerra de la Fuerza Aérea

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Veteranos de guerra – Centro de ex-combatientes

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Cadetes del Colegio Militar de la Nación

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Tropa de la Fuerza Aérea

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Brigada de canes de la Policía

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Gauchos

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Centro de Tradiciones Gauchas

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Mi esposa y mi hija felices.     

 

El desfile concluyó.

 

 

 

En El trueque

Frutas a la balanza

La muy pintoresca feria de pulgas de la ciudad, aunque este lugar es conocido con el nombre de “el trueque”.
Esta feria surgió de manera improvisada y por iniciativa de la gente durante el año 2.002, en una de las numerosas crisis económicas que, como una enfermedad endémica, azotan estas latitudes cada diez o quince años.

Aquella crisis fue tan severa que el dinero circulante quedó fuera del alcance de un gran sector de la población; entonces la gente se organizó para encontrar una alternativa al desastre económico y recurrió al más antiguo modo de comercio: el trueque, el intercambio de objetos y alimentos.  Yo conocía el sistema de trueque solamente por los libros de contabilidad de la escuela secundaria como una forma muy antigua de comercio, una forma “arqueológica del comercio”; sin embargo en aquellos años resucitó y cobró vida de manera increíble. Debo aclarar que el trueque nunca antes fue usado en Argentina de manera comercial.  Además, ante la necesidad de realizar intercambio de objetos de distinto valor, estas organizaciones civiles informales imprimieron una especie de moneda no oficial, unos billetes que tenían un valor de común acuerdo entre los participantes, una situación que sería objeto de estudio para alguien que le interesara la sociología y la economía . Así surgió esa feria, como una forma de comercio informal ante la extrema necesidad económica.  Con el paso del tiempo la feria cambió bastante.  En un par de visitas obtuve estas fotos que expongo aquí. Verán que hay una variedad de objetos a la venta, el trueque ahora no se practica, solamente pueden encontrarse objetos a la venta a un mejor precio. También están los que ofrecen a la venta cosas usadas, que a través de alguna reparación pueden tener una segunda vida.

La feria es un lugar con una propia atmósfera. Gente que va y viene, los buscadores de precios baratos y los vendedores de objetos rescatados de alguna demolición y limpieza general hacen un cuadro muy interesante.  Un lugar que despierta la curiosidad de los niños y también de los adultos ante la mezcla sin sentido de objetos de toda clase.  En la feria es el único sitio donde vi practicar el regateo de precios. El regateo no es costumbre entre nosotros, lo habitual es que los objetos tengan un precio y el comprador lo adquiera o no, como ocurre en un supermercado. En El Trueque es distinto, el regateo es algo posible y es lo que se espera.  El vendedor pone un precio y el comprador propone un precio menor, o busca algún defecto del objeto que le permita ofrecer menos dinero, al final se llega a un acuerdo de precio posiblemente.  La feria es también un espacio social que funciona solamente los días sábados y domingos donde podemos encontrar las mismas personas reiteradamente y un paseo para muchos.  Los vendedores forman una comunidad de gente que se ven nuevamente cada fin de semana y eso crea un vínculo entre ellos.

No hay autoridad oficial que organice la feria, esto tiene una propia organización más o menos democrática que establece de común acuerdo el lugar que cada vendedor tiene entre los 600 metros que ocupa al costado de la avenida.

Explicado ya un poco todo esto, los invito a mirar un poco de todo, como en la vida misma.

 

Herramientas y otros objetos de metal

 

Piezas de uso rural. Vajilla, herramientas, recipientes y más cosas.

 

Perfumes y un rato para jugar a los naipes.

 

Plantas, arbustos, flores.

 

Gallinetas

Gallinetas

 

Patos

Patos

 

Metales

Metales y cosas varias.

 

El juego de las casillas

Entre los objetos viejos que están en algunas cajas de zapatos, donde podríamos encontrar cosas muy curiosas que he reunido con el paso del tiempo , hay un juego de la oca que jugábamos cuando había niños en la familia. Cuando debí ordenar las cosas lo encontré. Lo abrí y recordé tardes de juego cuando era necesario hacerse niño otra vez para poder disfrutar de esto.

El juego de la oca es algo bastante simple, con reglas sencillas, donde el azar lo decide todo. No hay estrategia posible ni hay manera tampoco de planificar alguna forma para salir ganador.  Alguien puede decir que es un juego aburrido; pero el disfrute lo aporta el entusiasmo de los jugadores.  Los estados de ánimo que se producen cuando el azar  favorece o no, es lo que hace divertido o al menos entretenido jugarlo.
Es un juego que se adapta al pensamiento infantil. Un juego de mesa, juego de reposo. Un juego antiguo.  Juego de días fríos cuando no había permiso para salir al patio.  Juego que cuando los niños crecen queda en un rincón olvidado.

Pero también este juego, mirado con un poco de fantasía o reflexión, se parece algo o mucho al transitar por la vida. El inicio, el nacimiento. Los casilleros, los años o los acontecimientos. Las casillas vacías, el día a día. Las casillas con figuras, las situaciones que nos afectan de manera importante. La casilla final, el objetivo logrado.  Y así podríamos establecer muchas relaciones entre el juego y la realidad.  Ahora arrojemos los dados y a jugar… Veamos como está nuestra suerte hoy.

       Al comienzo y así empezamos. – We started.

SALIDA . Toda la vida por delante. Todo por hacer. Para jugarlo es necesario ir casilla por casilla, sin apuro. No te apures, el juego tiene su propio tiempo.

 

                La tormenta. Pierdes dos turnos – The storm. You lose two shifts

11- Hay cosas que llegan desde muy alto, lejos de nuestro alcance. Es tiempo de esperar que el clima mejore y no salir a navegar.

 

    Un día de suerte. – A lucky day. 

65 – Un día de suerte para mi. ¿Quién no tuvo alguna vez esa sensación? Todo sale como lo deseamos y aun mejor de lo que esperamos.  Esto debería estar más seguido y repetirse muchas veces en el tablero de juego.

 

       7  El puente. –    7  The bridge. 

El puente indica avanzar a casillas futuras o regresar a casillas pasadas.  El puente sirve para irse y también para regresar.  Recuerdos para volver o  proyectos para irse.

 

 Un refresco, esto es valioso en el camino.  -  A drink, this is valuable on the road.

Un refresco, esto es valioso en el camino. – A drink, this is valuable on the road.

62- El vaso con refresco. La oca avanza muchas casillas.  Alguien en el camino nos trata con amistad sincera, nos ayuda en las dificultades, nos da ánimo para seguir, nos reconforta con una palabra.  Tengo muchos nombres de amigos y familiares para anotar sobre esta casilla. ¡Gracias totales!

 

 El enigma. Solamente leyendo las reglas de juego lo sabremos.  -  The enigma. Only reading the rules of the game will know.

  43 El enigma. –   43The enigma. 

Esta casilla no tiene dibujos. Solamente un signo de interrogación. Es necesario leer las reglas del juego para saber lo que nos espera aquí.  El futuro incierto.  La vida misma. Mañana traerá sus propias cosas.

 

Una casilla para el miedo  -  A box for fear

  49 Una casilla para el miedo –   49 A box for fear

Esta es la máscara del brujo. Es la casilla para el miedo.
¿Miedos?  Todos lo tenemos. Miedo infantil, miedo de joven, miedo de padre.  Algunos dicen:  -Yo no tengo miedo. (Yo no le creo)

 

La sombra del árbol - The shade of the tree

 La sombra del árbol – The shade of the tree

52- El árbol con la gran copa. Un alto en el camino. Una pausa. Un día libre. Una reunión con amigos.  Un rato para leer.  Un alivio en tiempos malos. Un paseo por el lugar favorito. El árbol donde jugabas cuando eras niño. La sombra del árbol donde descansa un hombre viejo que pasa por la vereda.

 

 

La llave tan buscada  -  The sought key

  La llave tan buscada – The sought key

¿Usted encontró la llave?  La solución a un problema. La salud perdida. El hijo ausente. El amor desvanecido. El amigo lejano. La fe olvidada…   Cosas más triviales: el número de teléfono que ahora necesita, la billetera, la llave de entrada a la casa.
La oca la encontró en la casilla 35 y pudo avanzar hasta el 41 sin tocar el suelo. Siga buscando la llave. Tal vez está más cerca de lo que imagina.

 

 

La llegada y la recta final -  The arrival and the final stretch

  La llegada y la recta final – The arrival and the final stretch

LLEGADA . ¿Usted llegó adonde quería?.. ¿Sabe adonde quiere llegar?… ¿Está cerca de llegar?… ¿Está feliz de llegar?… ¿Valió la pena tanto enredo para llegar?…

 

 

Visto desde aquí parece un laberinto - From here it seems a labyrinth

 Visto desde aquí parece un laberinto – From here it seems a labyrinth

El juego tiene curvas y tiene rectas.
Tiene marchas hacia adelante y marchas hacia atrás.
Es importante saber en cual de las casillas nos encontramos hoy.
Mirar hacia atrás y ver lo que ya pasó no es suficiente para anticipar lo que vendrá.
Lo que viene hacia adelante solo  sucederá.
Puede volver a ocurrirnos lo que ya pasó.
Puede venir una racha de suerte y llegar a donde esperamos antes de lo que imaginamos.
Este es el espíritu del juego.

 

Ahora es tu turno. El dado está en tu mano. ¿Te animas a lanzar?

Uno ya sabe

Uno ya sabe que los llevó el tiempo y los cubrió la tierra; que ya pasaron al archivo de los recuerdos; que se quedaron congelados en alguna foto amarillenta; que llamarlos y reclamarlos es un acto absurdo.
Pero cuando nuestra vida se hace confusa, cuando el sentido de las cosas se hace incierto, cuando nada de lo que hacemos perece acertado; es entonces cuando decidimos con ingenuidad de niños cerrar los ojos, volver el tiempo atrás y sentarnos junto a ellos, entre ambos y pedirles que acaricien nuestra cabeza mientras nos miran con la plácida sonrisa de quienes lo saben todo; entre tanto nosotros arrancamos la espina de nuestra pata dolorida y dejamos escapar uno o dos sollozos.
¡Qué deseos de regresar el tiempo atrás y encontrar la paz en el regazo de mamá y papá! Ellos si sabían encontrar la cura para todo.
Aunque ya se que los llevó el tiempo y los cubrió la tierra, esos momentos de contacto en la fantasía o ese vínculo inexplicable de los espíritus es tan sanador o al menos es un momento maravilloso de consuelo.

unosecr

 

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